La actividad psíquica se encuentra regulada por dos principios: el de placer y el de realidad. El primero explica las tendencias del organismo a reducir las tensiones que son fruto de una excitación. ¿Cómo? Pues descargando la libido o impulso sexual en un objeto que le provoque satisfacción. De esa manera, el organismo se descarga de la sobre excitación y retorna el equilibrio. Así, el psiquismo tiende a la satisfacción de sus impulsos con el objeto de procurarse placer, no tanto en el sentido hedonista como para descargar la excitación. Recordemos que sexual significa algo más que las relaciones genitales, con lo que los objetos que pueden satisfacer el placer son múltiples y variados. Cuando el niño crece, descubre, aun a costa de importante traumas, la realidad. Esta no se adapta siempre a la satisfacción inmediata de los deseos reprimidos, por lo que el individuo tiene que ajustar su actividad psíquica a la condiciones de la realidad que lo circunda. El principio de realidad no debe entenderse como opuesto al de placer, sino como un ajuste de este a las condiciones externas. Si quiere colmar sus deseos, el sujeto debe postergarlo hasta el momento en que e las circunstancias de la realidad se lo permitan. Gracias a la acción de este principio, el individuo se socializa, aprendiendo a controlar su egoísmo primitivo y descubriendo los fundamentos del orden social, la moralidad, etc.
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